La verdadera causa del espolón calcáneo que nadie te ha explicado
El error más grande con el espolón calcáneo es pensar que el problema es el hueso.
El espolón es solo la consecuencia, no la causa.
Debajo de tu pie existe una banda gruesa y tensa de tejido conectivo —la fascia plantar— que va desde el talón hasta los dedos. Cuando esta fascia se endurece con los años, se contrae como una vieja correa de cuero que pasó demasiado tiempo bajo el sol.
Durante años, esa correa tensa jala del punto donde se une al hueso del talón. Como respuesta, tu cuerpo intenta reforzar ese punto depositando calcio... y así nace una pequeña espina de hueso puntiaguda: el espolón calcáneo.
Cada mañana, al dar el primer paso, el peso de tu cuerpo clava esa espina contra la grasa del talón.
Ese es exactamente el dolor punzante como un clavo que conoces tan bien.
Y hay algo peor: la fascia rígida que creó el espolón sigue tirando, comprimiendo los nervios del talón y provocando hormigueo, adormecimiento y una circulación insuficiente que impide que la inflamación se calme.
Por eso las plantillas, el reposo o los estiramientos no resuelven el problema de fondo. No relajan la fascia que originó el espolón, no descomprimen la zona y no mejoran la circulación en profundidad.
Pero tranquilo...
¡TENEMOS LA SOLUCIÓN!